Web y API por HTTPS
El caso de siempre: pedimos tu página y miramos el código de respuesta y cuánto tardó. Puedes elegir el método, mandar cabeceras y esperar un código concreto, que es lo que hace falta para vigilar una API de verdad.
Una web puede responder «200 OK» y estar rota por dentro. Por eso comprobamos más de una cosa, y confirmamos antes de gritar.
El caso de siempre: pedimos tu página y miramos el código de respuesta y cuánto tardó. Puedes elegir el método, mandar cabeceras y esperar un código concreto, que es lo que hace falta para vigilar una API de verdad.
Comprobamos que un texto siga apareciendo. Si desaparece «Agregar al carrito», la tienda abre pero no vende, y eso no lo detecta ningún monitor que solo mire el código de respuesta.
Para lo que no habla HTTP: un servidor de correo, una base de datos, un servicio en un puerto suelto. Comprobamos que conteste y cuánto tarda.
Al revés que los demás: aquí esperamos que tu tarea nos llame. Si la copia de seguridad de la madrugada deja de correr, te enteras al día siguiente y no dentro de seis meses, cuando la necesites.
Te avisamos 30 días antes de que venza, y otra vez cuando queden pocos. Un certificado vencido tumba una web entera y siempre pasa un domingo.
Vigilamos los registros y la fecha de vencimiento del dominio. Si alguien cambia un registro o el dominio está por caducar, lo sabes el mismo día.
Un parpadeo de red no es una caída. Antes de avisar exigimos tres comprobaciones fallidas seguidas, y damos por resuelto el incidente tras dos correctas. La diferencia entre un monitor útil y uno que acabas silenciando.
10:42:03 tienda-ejemplo.com 200 214 ms 10:43:03 tienda-ejemplo.com 503 fallo 1 de 3 — no se avisa 10:44:03 tienda-ejemplo.com 503 fallo 2 de 3 — no se avisa 10:45:03 tienda-ejemplo.com 503 CONFIRMADO → se avisa 10:52:03 tienda-ejemplo.com 200 198 ms 10:53:03 tienda-ejemplo.com 200 RESUELTO → 8 min de caída
Desde un solo punto: nuestro servidor. Por eso, ante el primer fallo volvemos a mirar al instante y solo damos la caída por buena con tres comprobaciones fallidas seguidas: un parpadeo de red no se convierte en una alerta falsa.
Comprobamos que en tu página siga apareciendo un texto concreto, por ejemplo «Agregar al carrito». El sitio puede responder 200 y estar roto por dentro; esto lo detecta.
Sí. Te damos una dirección a la que tu tarea debe llamar al terminar. Si un día no llama a la hora prevista, te avisamos.
Cada 5 minutos en el plan gratuito y cada minuto en los de pago. Cada comprobación mira que responda, que tarde lo normal y que el contenido sea el que esperas.
Si ocurre entre dos comprobaciones, no se ve: ninguna herramienta que mire desde fuera puede verlo sin comprobar cada segundo. Por eso, además de si responde, se vigila si empieza a tardar más de lo normal, que es lo que suele avisar antes de una caída de verdad.
Ante el primer fallo volvemos a comprobar al instante, y solo damos la caída por buena con tres comprobaciones fallidas seguidas. Un parpadeo de red no debería costarte un susto a las tres de la mañana.